Especificaciones
Puntos fuertes
- Transición talón-punta eficiente
- Placa de carbono poco agresiva
- Funciona muy bien a ritmos suaves
Cosas a mejorar
- Algo pesadas si quiere ser una zapatilla exclusiva de competición
Cuando recibimos las nuevas 361º Flame 5, sinceramente, a nivel visual nos parecieron muy parecidas a la anterior versión. Y esto ya nos pasó con la primera que probamos, la Flame 3.
Una vez en los pies, siempre nos pasa igual, apreciamos las mejoras rápidamente y una vez más el modelo sigue evolucionando, y para bien.
Mayor confort, una mejor estabilidad, sobre todo en el apoyo de talón, y una reformulación de su espuma como principales mejoras a nivel de sensaciones para una supertrainer con alma de zapatilla de competición.
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Mediasuela CQT FLAME: eficiencia y control por encima de la explosividad

Uno de los cambios que ha sufrido esta Flame 5 son sus perfiles. Estos han aumentado 3 mm, tanto en el talón como en el medio pie, para quedar en 39 mm atrás y 33 mm delante, manteniendo el drop de 6 mm.
Con la zapatilla en los pies se nota esta subida de perfiles. El otro cambio ha sido la evolución de su espuma, pasando de un nylon (poliamida) elástico más clásico a un nylon supercrítico. Esto, en cuanto a prestaciones y sensaciones, se traduce en un mayor retorno de energía (según la marca, de +70% a +80%) y un tacto más elástico y suave.
En carrera sí hemos notado un mayor retorno de energía, pero a costa de una espuma con menor capacidad de compresión. Quizás en mediciones de laboratorio esta nueva mediasuela sí sea más suave y blanda, pero en carrera, donde las geometrías y la placa afectan a las sensaciones, no nos lo ha parecido así, sobre todo en la zona del talón.
En esta zona, tanto la Flame 5 como la Flame 4 tienen un tacto más suave y elástico que en la zona de metatarsos. Sin embargo, en la versión 4, en el aterrizaje apreciábamos un tacto más blando y un mayor nivel de compresión de la espuma. Tanto es así que, si la pisada era muy retrasada, unida a un rocker y biselado muy marcados, la espuma se hundia mucho más que la zona delantera y el drop real percibido era más bajo.
Es más, si la utilizabas andando, podías hundir tanto el talón que llegabas a irte hacia atrás.
En la Flame 5 esto no pasa. El rocker y el biselado trasero son menos marcados, proporcionando un apoyo más certero desde el talón que, unido a un menor recorrido de la espuma, da como resultado una pisada más segura. Además, este menor recorrido hace que la espuma vuelva antes a su estado natural, haciendo la pisada más dinámica y con menor sensación de “clavarte” en el suelo.

Con todo esto, tenemos una mediasuela de tacto agradable y suave, sin caer en un tacto excesivamente blando, y con un retorno de energía suficiente para rendir hasta ritmos medio-altos, como pueden ser 3:40–3:45/km. A ritmos más rápidos, estas Flame 5 siguen funcionando, pero el efecto de empuje de la espuma es menos determinante y la zapatilla responde más gracias a su eficiencia y sus geometrías.
Placa de carbono eficiente
Entre las dos piezas de espuma tenemos una placa de carbono de longitud completa. Esta presenta una forma curva y se divide en tres en la zona de los metatarsos. Esta segmentación en la parte delantera le aporta mayor flexibilidad y menor agresividad, algo que agradecerán tanto la musculatura como las articulaciones.
Es más, mis sóleos y Aquiles son expertos en detectar placas rígidas y agresivas y, tras entrenar con estas Flame 5, estaban como nuevos al día siguiente.
Si nos vamos a la parte posterior, la placa presenta una especie de paredes laterales, que además quedan visibles por fuera en la mediasuela. Estas tienen la función de controlar el aterrizaje en el talón, aportar soporte lateral y contener la expansión de la espuma hacia los lados, guiando la fuerza hacia delante.

Si observamos la mediasuela, veremos que en esta Flame 5 se mantiene la ventana en la zona media, donde la placa queda parcialmente suspendida sobre la pieza de espuma inferior. Esto permite que la espuma inferior se comprima más, al tener mayor espacio, y que la placa flexe con mayor facilidad, favoreciendo una transición más fluida y menos rígida.
Si entramos en detalle en esta ventana, veremos que, por la parte externa, las paredes de la placa aparecen justo después de ella, en la zona del talón, mientras que por la parte interna estas paredes se sitúan dentro de la propia ventana, es decir, en la zona del arco, para controlar su colapso y aportar mayor soporte en esta zona.
Geometrías: Transición fluida
Además, esta placa curva está muy bien integrada con las geometrías de la zapatilla. Y es que, como decíamos, es una zapatilla muy eficiente, es decir, nos hace gastar menos energía.
El rocker trasero, unido a un biselado marcado, suaviza el aterrizaje en esta zona y facilita la transición talón-punta. El rocker delantero también está bien definido, algo menos abrupto que en la Flame 4, pero que contribuye a esa sensación de rodar sobre la pisada.

Por eso comentábamos anteriormente que, a ritmos más rápidos de 3:40/km, estas zapatillas no dejan de funcionar, sino que su buen rendimiento pasa a depender más de su transición y fluidez que del empuje explosivo de la espuma.
Y para acabar, queremos mencionar los flare, que amplían la base, sobre todo en la zona del talón, y ayudan a controlar la compresión y el colapso de la espuma hacia el interior. Estos están presentes tanto en el talón como en la parte delantera, aunque en esta última zona son menos marcados que en la Flame 4, especialmente en la zona del primer dedo.
Malla ligera y con buen ajuste
El título lo dice todo. Estas 361º Flame 5 cuentan con una malla muy ligera y transpirable, con un tacto algo plástico, con cuerpo, y un aspecto ligeramente translúcido.
En la zona media, dos tiras que nacen desde debajo de la plantilla hasta la zona de los cordones abrazan el pie, aportando mayor sujeción en esta zona. Además, el logo plástico se extiende desde la parte trasera hasta el mediopié en ambos lados, contribuyendo también a esa estructura.
El talón presenta un refuerzo bastante flexible, y su collar solo tiene acolchado interno en la zona del Aquiles. A pesar de ello, no hemos tenido problemas de ajuste ni rozaduras, manteniendo un enfoque más racing y ligero.
Los cordones dentados siguen siendo una maravilla. Cuesta un poco deslizarlos para ajustar la zapatilla, pero una vez fijados, sabes al 100% que no se van a soltar ni aflojar.


Y dejamos para el final la lengüeta, una de las pocas partes que no nos han convencido. Mantiene un diseño fino, sin acolchado como en la Flame 4, y no está fijada a los laterales, pero con una diferencia: es más ancha. Probablemente busca abrazar mejor el empeine, pero al ser tan fina y no estar sujeta, tiende a arrugarse y cuesta ajustarla correctamente en los primeros usos. Eso sí, una vez en carrera, no se mueve.
Como punto positivo, destaca el pequeño detalle del tirador trasero, que facilita mucho la puesta.
El ajuste, como decíamos, es bueno, sobre todo en la zona media, y la caja de los dedos ofrece una amplitud correcta. Lo suficiente para dar un respiro a los dedos sin comprometer el ajuste en corredores con pie más fino.
Suela RPU: agarre duradero y transición estable
La suela va muy acorde al tipo de zapatilla que es. Si fuera un modelo de competición puro, le sobraría bastante caucho, pero al tratarse de un modelo más orientado al entrenamiento, 361º ha decidido cubrir casi toda la superficie, protegiendo así la espuma.
El agarre en seco ha sido bueno, incluso ayudando a traccionar claramente. En mojado, no hemos tenido la oportunidad de probarla. La durabilidad apunta a ser alta, en línea con el enfoque del modelo.
Más allá de esto, encontramos de forma longitudinal una línea de guía, acompañada de dos huecos o vaciados que dejan visible la placa y permiten en esta zona una mayor expansión de la espuma. Esto favorece una transición más fluida y un comportamiento más progresivo en la pisada.

¿Para quién es la 361º Flame 5? Uso, distancias y tipo de corredor
Las 361º Flame 5 son una zapatilla pensada para quienes buscan correr rápido sin una placa agresiva o exigente. Funciona en un rango amplio de ritmos, desde aproximadamente 3:40/km hasta ritmos más tranquilos, pero siempre que el objetivo sea ir con cierta exigencia. Por ejemplo, a ritmos como 4:50/km, puede ser una opción muy válida si ese ritmo es para ti un rodaje alegre, donde aprovecharás su eficiencia y dinamismo. Sin embargo, en corredores de mayor nivel, ese mismo ritmo puede ser un rodaje suave o regenerativo, y en ese caso, aunque la zapatilla es estable, no es la opción más adecuada.
A ritmos más altos (por debajo de 3:30/km), en intervalos, series o cambios de ritmo, la zapatilla sigue funcionando, pero destaca más por su fluidez y sensación de rodar sobre la pisada que por una explosividad marcada.
Además, es una opción muy interesante como primera zapatilla con carbono, especialmente para aquellos que suelen tener molestias en sóleos o Aquiles con placas más agresivas, ya que resulta menos exigente a nivel muscular.

En cuanto a usos, como hemos ido viendo, los corredores de mayor nivel la utilizarán para sus tempos, rodajes vivos e incluso tiradas largas, mientras que corredores de menor nivel encontrarán en ella una zapatilla válida para días de calidad, como series, e incluso competición hasta maratón.