Especificaciones
Perfil: 46 / 38 mm
Drop: 8 mm
Peso: 223 g
Categoría: Supertrainer
Precio: 240€
Puntos fuertes
- Dinamismo y rebote sin placa
- Gran estabilidad pese al alto perfil
- Versatilidad real de ritmos y usos
Cosas a mejorar
- Horma algo estrecha en antepié
- Precio elevado
Valoración
Normalmente, cuando pruebo un modelo de entrenamiento, aunque realmente me guste, no suele transmitirme las mismas sensaciones de diversión o carácter que cuando pruebo un modelo de competición que de verdad me gusta. Hasta ahora. Y es que estas ASICS Megablast se han transformado en mi zapatilla de entrenamiento favorita con unos pocos kilómetros.
Si no la has probado, seguramente la asocies rápidamente a la Superblast 2 y sí, en cierta manera se solapan en funciones. Ambas son de las llamadas supertrainers, pero transmiten sensaciones diferentes en los pies y, si afinamos en sus funciones dentro del amplio abanico de ritmos y entrenamientos que podemos hacer con ellas, cada una brilla por encima de la otra en distintos puntos. En breve haremos un cara a cara Megablast vs Superblast 2, pero hoy toca Megablast. Vamos allá.
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Mediasuela FF Turbo²: dinamismo y eficiencia sin placa
Como decía, ASICS ha conseguido plasmar la esencia de los modelos de competición en una zapatilla de entrenamiento diario. Y lo ha hecho con algo que creo que es clave en un modelo de este tipo: sin utilizar placas, especialmente de carbono.
Y sí, si algo debe cumplir una daily trainer, o en este caso una supertrainer, es facilitar la acumulación de días y kilómetros de entrenamiento, cuidando al máximo las piernas. Sin esa sobrecarga que pueden provocar placas rígidas y geometrías complejas. Pero, a la vez, acercándose a las prestaciones de las supershoes, y que estas puedan ser aparcadas en entrenamientos diarios. Algo que pasa con esta Megablast.

Una de las claves está en una nueva reformulación del FF Turbo, una espuma A-TPU adaptada específicamente al entrenamiento y denominada ahora FF Turbo². Esta logra un equilibrio muy acertado entre rebote, amortiguación y durabilidad. El tacto es más firme que en las Metaspeed, pero con suficiente recorrido de espuma como para ofrecer comodidad y un rebote claro.
Con 46 mm de altura, las paredes laterales se elevan más arriba aún, para acunar el pie, evitando deslizamientos y aportando estabilidad a tanta altura. Además, como es habitual en una mediasuela tan alta, esta es rígida, no flexa con facilidad y esto, unido al rebote de la espuma, aporta eficiencia a la pisada, disminuyendo el esfuerzo que debe realizarse en la flexión de dedos y tobillo.
Geometrías pensadas para sumar kilómetros
Sus geometrías de entrenamiento, unidas a la espuma FF Turbo², son otra de las claves de que estas Megablast se comporten como una auténtica navaja suiza. Long runs, rodajes, tempos, fartleks e incluso competiciones: no hay sesión que se les resista.
En sesiones más lentas, su base amplia y una generosa zona de contacto con el suelo aportan una gran estabilidad, incluso cuando la fatiga empieza a deformar la técnica de pisada. En entrenamientos más rápidos, la rigidez mencionada anteriormente, junto a un rocker marcado y la respuesta de la espuma, las hace dinámicas en días de ritmos exigentes y eficientes en sesiones largas.

Un upper ligero, transpirable y con buen fit
Cuando te las calzas y ajustas bien, empiezas a valorar el nivel de acabados de estas Megablast. El upper está construido con un engineered mesh ultraligero y transpirable, de tacto algo plástico y con sensaciones propias de modelos de competición.
La zona del talón incorpora un acolchado medio, suficiente para no echar en falta confort, mientras que la lengüeta es fina y va unida a los laterales mediante una banda elástica que sujeta el mediopié. Los cordones recuerdan a los de Metaspeed, son dentados y es otro detalle premium, ya que puedes estar seguro de que no se soltarán en un mal momento. La malla trabaja en diferentes densidades: más fina y ventilada en el empeine, y más estructurada en las zonas laterales, junto a refuerzos termosellados que aseguran el pie sin añadir peso.

Eso sí, la parte delantera no resulta especialmente amplia y, unido a que el tejido es algo rígido y menos elástico que otros orientados al confort, la zapatilla se siente algo justa. Personalmente, no me habría importado llevar media talla más, así que ojo con quienes tengáis el antepié ancho en la zona de los dedos.
Suela ASICSGRIP: agarre fiable y durabilidad
Y para acabar, una de esas partes que no siempre se llevan el protagonismo, pero que suman mucho al conjunto: la suela. El caucho se sitúa en zonas muy seleccionadas y estratégicas, como el talón en sus laterales y todo el perímetro del antepié, junto a la zona central donde aparece el conocido “trampolín” de la familia Blast.


El compuesto es ASICSGRIP, el mismo que encontramos en modelos de trail o de competición, y que, pese a dejar amplias zonas de mediasuela al descubierto, ofrece un agarre sobresaliente. En asfalto rugoso la sensación es de ir literalmente pegado al suelo. En mojado, sin haberlas probado en esas condiciones, conociendo el comportamiento del ASICSGRIP, podemos anticipar un rendimiento muy fiable. Eso sí, toda la zona de espuma al descubierto acabará «poniéndose fea«, aunque esto no va a comprometer a su rendimiento.
Sensaciones corriendo: ritmos, distancias y perfiles
Cuando empiezas a correr con ellas, la sensación es clara: estas Megablast piden más, y no es una forma de hablar. El rebote se nota desde los primeros apoyos y, casi sin darte cuenta, aceleras el ritmo. El nivel de confort es alto y, gracias a sus 46 mm de perfil, no te faltará amortiguación para entrenamientos de larga distancia.
En cada aterrizaje, el tacto elástico pero terso y reactivo te llevaba unos segundos más rápido de lo previsto. Estaba disfrutando de una daily trainer, y no tanto por su confort, que también, sino por su carácter y por lo divertida que resulta.


Como deciamos anteriormente, a pesar de no llevar placa, no se percibe que tengas que hacer una flexión forzada de los dedos para “sacar” la pisada, lo que reduce el gasto energético. Incluso entrando claramente de talón, la transición talón-punta es muy fluida, y esto, sin recurrir a geometrías excesivamente agresivas y curvadas que podrían comprometer la estabilidad.
Por todo esto, estas Megablast son una zapatilla que rinde desde días de acumulación de kilómetros, long runs, fartleks o intervalos y, por qué no, incluso en competición, moviéndonos en ritmos cercanos a 3’45”–3’50”, especialmente en maratón, donde su estabilidad y ausencia de placa agresiva cobran aún más sentido en la segunda mitad de la carrera.
En definitiva, una zapatilla divertida, estable, rápida y protegida que se adapta a un amplio abanico de corredores. Desde perfiles ligeros hasta corredores de mayor peso, que encontrarán soporte y protección, pasando por corredores más experimentados que la utilizarán en entrenamientos rápidos o long runs, y perfiles de nivel medio-bajo que podrán usarla prácticamente para todo.